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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Focha Común (Fulica atra)




EL PROTAGONISTA
La Focha Común es posiblemente una de las aves más fáciles de encontrar en cualquier humedal de Europa. El plumaje totalmente negro, más oscuro en cuello y cabeza, y su tamaño mediano hace que no destaque especialmente entre otras especies más llamativas. En la cabeza destaca el escudete blanco de su frente, unido al pico, también blanco, y sus ojos de color rojo brillante.
Aunque tiene un vuelo rápido y potente, lo más habitual es verla nadando en aguas poco profundas, en cualquier tipo de humedal, lago o marisma, siempre que tenga poca corriente y abundante vegetación acuática de la que alimentarse.

En tierra, llaman la atención sus dedos festoneados: a diferencia de los patos, que tienen los dedos unidos por una membrana interdigital, los de la Focha están separados, pero cada uno rodeado de membranas a modo de remos.


Ejemplar en la típica carrera sobre el agua previa al despegue
o durante una persecución territorial. Delta del Llobregat.

La Focha es principalmente vegetariana, prefiriendo raíces, brotes y bulbos de plantas acuáticas, o cereales en tierra, pero también puede consumir insectos acuáticos, lombrices o pequeños vertebrados ocasionalmente, sobretodo en época de reproducción.

En invierno es común encontrarlas nadando en grupos más o menos numerosos, siempre atentas a posibles depredadores, pero más confiadas que otras parientes. Al llegar la época de reproducción, las parejas empiezan a dispersarse para anidar cerca de la orilla. Su comportamiento cambia radicalmente y pasan a ser extremadamente territoriales, persiguiendo a cualquier ejemplar que se acerque a su territorio. En estas persecuciones, es común que "corran" sobre el agua mientras aletean en un medio vuelo-medio carrera.


Nido de Focha con una "invitada" exótica. Aiguamolls de l'Empordà

El nido consiste en una plataforma de vegetación sobre el agua, anclada al fondo por tallos aún vivos y acolchada con restos de vegetación de la zona. A mediados de marzo, la hembra pone una media de seis huevos que incubarán ambos padres entre 21-24 días. Los pollos son nidífugos, abandonan el nido a los 3-4 días de nacer, y se independizan cuando pueden volar, a los dos meses de vida. Hasta las 2-3 semanas, los pollos son feos, no hay otra manera de describirlos: la cabeza pelada y roja brillante con el cuerpo cubierto de un plumón grisáceo y amarillo en la zona del cuello. Después adquieren un color pardo-grisáceo que se irá oscureciendo hasta llegar al plumaje de adulto.
Es frecuente que las parejas realicen dos o hasta tres puestas por temporada, ya que la mortalidad de los pollos es altísima, llegando a adultos uno o dos pollos por nidada, con mucha suerte.







CONSERVACIÓN
La Focha Común reside en toda Europa hasta Extremo Oriente y parte del norte de África. En la Península se puede encontrar como residente en prácticamente cualquier zona húmeda, población a la que hay que sumar parte de los ejemplares del norte de Europa que vuelan al sur para invernar.

La población estimada en Europa ronda el millón y medio de parejas, de las que alrededor de 20.000 corresponden a España, una cifra baja comparándola con otros países europeos.




Aunque la población en la Península se puede considerar sedentaria, es frecuente que realicen desplazamientos cortos en épocas de sequía o escasez de alimento, buscando lugares mejores.

No se considera una especie amenazada, pero sin una correcta conservación y naturalización de nuestros humedales, eso puede cambiar fácilmente, ya que la presencia o escasez de zonas adecuadas y con alimento abundante es el principal enemigo de esta especie, al igual que muchas otras que también residen todo el año, o que necesitan de estas áreas como zonas de invernada o simplemente de descanso durante la migración.

Apreciada por los cazadores por su vuelo rápido, es frecuente que se realicen batidas para "controlar la población".




LA FOTO
Esta foto, que aparentemente no tiene gran cosa, por un lado representa una escena simpática con las fochas cruzando el camino con toda la prisa del mundo, pero sobretodo, para mí escenifica una visita ideal: un lugar tranquilo, un paseo agradable, y variedad de especies por el camino.


Además del grupo de Fochas, se puede apreciar una Abubilla en vuelo
y algunas Lavanderas Blancas


Aunque en los últimos años me he decantado más por el bosque y la montaña, siempre que puedo hago una escapada al Delta del Llobregat, Aiguamollos de l'Empordà o Delta del Ebro, los tres humedales que me caen más cerca.
Preparando esta entrada me he dado cuenta de las pocas fotos de Focha que tengo, ya que, excepto en las primeras visitas, cuando veía una pensaba "otra... y otra... y otra...". Ahora echo de menos tener alguna más! No por ser común o poco llamativo un animal es menos importante en su hábitat y dentro de su cadena alimentaria... y siempre te puede regalar una buena foto.

martes, 28 de julio de 2015

Garza Real (Ardea cinerea)




EL PROTAGONISTA
La Garza Real es la más grande de las ardeidas que podemos encontrar en la Península Ibérica. Con su color grisáceo, su gran tamaño y su típico vuelo, es prácticamente inconfundible. 

En época de reproducción el plumaje ofrece más contrastes entre gris, blanco y negro, el pico se vuelve más rojizo y a los adultos les aparecen dos plumas negras alargadas en la cabeza a modo de cresta. Fuera de esta época el plumaje es menos contrastado en general y el pico amarillento.

Con cerca de un metro de longitud, 1,70m de envergadura y hasta 2kg de peso, es uno de los pesos pesados de nuestras zonas húmedas y no suele pasar desapercibida, a pesar de su forma sigilosa de obtener alimento.

Su silueta en vuelo, con el cuello doblado en forma de "S" y las patas estiradas, típico de las ardeidas, puede llegar a confundirse con la de otras garzas, sobretodo la Garza Imperial (Ardea purpurea), pero el tamaño la delata.



Aunque la mayor parte de su dieta la compone el pescado, la Garza Real es una oportunista que también cazará anfibios, pequeños mamíferos o pollos de otras aves si se ponen al alcance de su afilado pico. Complementa su dieta con cangrejos, grandes insectos e incluso plantas. 

Su principal técnica de caza consiste en recorrer zonas poco profundas lentamente y al acecho de cualquier posible presa, pudiendo llegar a quedarse completamente inmóvil. Una vez localizado el objetivo, atacará con un rapidísimo movimiento de su largo cuello, arponeando a la presa con el pico.


En la Península es un ave frecuente, con poblaciones nidificantes en los grandes ríos (Duero, Tajo, Guadalquivir...) y humedales (Delta del Ebro, Albufera y Doñana). En otros puntos como el Delta del Llobregat no es raro ver parejas reproductoras.

En invierno, además, debemos sumar parte de la población europea, ya sea de paso hacia África o eligiendo nuestro territorio como zona de invernada. En esta época es frecuente encontrarlas en casi cualquier zona con agua: ríos, humedales, canales, arrozales o playas en toda la Península.

En época de reproducción prefiere bosques de ribera y sotos donde colocar los nidos, aunque también puede hacerlo en juncales. Generalmente anidan en ruidosas colonias mezcladas con otras especies.

A mediados de febrero, macho y hembra empiezan a reconstruir el nido del año anterior, aportando ramas a una plataforma hecha a base de ramas y troncos y tapizada con hierbas y hojas.





La puesta media es de entre tres y cinco huevos de un color azul claro-verdoso. Ambos adultos incubarán los huevos durante unos 28 días. A los pocos días de nacer, los pollos ya son capaces de hacer pequeñas excursiones por los alrededores del nido, pero seguirán dependiendo de sus padres hasta aproximadamente los 50 días de vida.


Momento de la ceba a un pollo que está a punto de dejar el nido



CONSERVACIÓN
Por norma general son las poblaciones del norte de Europa las que más desplazamientos migratorios (o más largos) realizan, eligiendo zonas más cálidas del Mediterráneo o África para pasar el invierno.

En la Península se estima una población residente de unas 6.000 parejas, de las 250.000 europeas. Principalmente se distribuyen en las cuencas de los grandes ríos y humedales, aunque poco a poco van colonizando parte del norte peninsular y Canarias. En invierno, gracias al gran número de aves migratorias es posible encontrarlas en casi cualquier punto donde haya presencia de agua.



Aunque algunos consideran a la Garza Real "enemiga" de los pescadores por "competir" con ellos, la tendencia de la población es positiva y se encuentra en fase de expansión. Entre las amenazas a las que se enfrenta con mayor frecuencia encontramos la desecación de humedales, la escasez de zonas aptas para la reproducción y, cómo no, la construcción indiscriminada en zonas costeras.




Es importante luchar para conservar las pocas zonas húmedas que quedan en el país, ya que se trata de auténticos oasis para muchos animales (especialmente aves) que las utilizan para reproducirse o pasar el invierno. Zonas como el Delta del Llobregat, fuertemente presionado por el aeropuerto del Prat, la Zona Franca, el puerto y las poblaciones de los alrededores... y que actualmente ocupa una extensión ridícula comparada con la que tenía hace 2.000 años.

De la protección de estos últimos reductos depende el poder disfrutar de la presencia de especies fuertemente ligadas a la presencia de agua, y que nos permiten observar escenas tan estéticas como esta pelea entre dos ejemplares de Garza Real en los últimos días de actividad en la pequeña colonia del Estany de Cal Tet:








LA FOTO
Todas las fotos que aparecen en esta entrada están hechas en el Delta del Llobregat, un espacio natural acosado por el desarrollo de las ciudades de alrededor, pero que aún permite alguna pequeña escapada donde disfrutar de la Naturaleza (entre el ensordecedor sonido de los aviones que aterrizan y despegan en el aeropuerto).
Todas las fotos están hechas desde los hides distribuidos por los diferentes estanques, que nos brindan la oportunidad de ser espectadores del espectáculo sin ser vistos.
Aunque no es mi zona preferida, sobretodo por el ruido constante de los aviones y unos horarios en que se desaprovechan las mejores horas de luz para los fotógrafos (recordemos que la mayoría de zonas son recintos cerrados), el Delta del Llobregat permite hacerse una idea de lo que es un humedal relativamente sano, y debería ser una visita obligada para todos los que vivimos en los alrededores.
Además, su terreno casi sin desniveles permite disfrutar cómodamente de algo tan de moda como el running o un simple paseo tranquilo en bici.



Como última foto he elegido otra más de la secuencia de la pelea, de la lucha por la supervivencia... una supervivencia en la que lamentablemente serán nuestras decisiones las que hagan caer la balanza de un lado u otro.

lunes, 13 de julio de 2015

Abejaruco Europeo (Merops apiaster) (I)




EL PROTAGONISTA
El Abejaruco es posiblemente el ave más vistosa que podemos encontrar en la Península. Con un canto fácilmente reconocible, alegra nuestros veranos con sus continuas idas y venidas en busca de insectos.

Su plumaje de tonos azules en el pecho, verdosos en el vientre, garganta amarilla, antifaz negro, dorso rojizo... abarca prácticamente todos los colores del arco iris. Los ojos son de color rojo y el pico alargado típico de insectívoro. Las dos plumas centrales de la cola en los adultos son un poco más largas que el resto. Su vuelo ágil y ligero es todo un espectáculo, sobretodo cuando sopla un poco de viento y planean prácticamente en el mismo sitio sin aparente esfuerzo.

Su longitud es de entre 25-30 centímetros, la envergadura oscila entre los 35-40cm y su peso es de 50-70 gramos. Suele desplazarse en grupo en busca de alimento y anidar en colonias que pueden albergar a cientos de parejas, aunque cada vez es más difícil encontrar estas grandes colonias.

Macho y hembra son muy similares en su coloración, con algunos tonos más verdosos para la hembra. La silueta en vuelo es inconfundible, así como su canto, que podemos disfrutar en éste vídeo. Los ejemplares juveniles tienen un color más apagado, con la línea negra que delimita la garganta más difusa.




Se trata de un ave especializada en la caza de insectos en vuelo. A pesar de lo que su nombre indica, no se alimenta sólo de abejas, sino que es un consumidor habitual de libélulas, mariposas, abejorros, cigarras, avispas... cualquier insecto alado puede acabar en su menú. Los insectos más grandes o con aguijón los mata golpeándolos contra su posadero habitual antes de poder tragarlos sin peligro. En los alrededores de sus colonias o posaderos es fácil encontrar pequeñas egagrópilas con los restos no digeribles de los insectos que han consumido.

Como en el caso de la Golondrina Común, es un ave migratoria que nos visita en verano para reproducirse y pasa el invierno en el África tropical. La llegada se produce en marzo-abril e inmediatamente el macho empieza a intentar ganarse los favores de la hembra ofreciéndole insectos. A mediados de agosto emprenden el largo viaje de vuelta hasta África.

Aunque se le puede encontrar en gran variedad de hábitats, el Abejaruco prefiere zonas donde haya taludes y cortados de tierra blanda donde poder excavar su nido, casi siempre en colonias formadas por varias parejas. Muestra preferencia por áreas abiertas de clima mediterráneo por debajo de 1.500m donde encontrar insectos con facilidad. En la Península está presente en la mayor parte del territorio, exceptuando Galicia, costa cantábrica y Pirineos.


Abejarucos tomando el sol después de un baño de tierra para eliminar parásitos.

El nido es una galería de entre 50-200cm que excavan ambos progenitores usando el pico para cavar y las cortas patas para extraer la tierra. Tardan aproximadamente dos semanas en acabarlo. En el interior no colocan ningún revestimiento para hacerlo más confortable ni limpian los excrementos de los pollos, por lo que no repiten nido varios años seguidos. Los nidos abandonados suelen aprovecharlos otras aves como el Gorrión Chillón (Petronia petronia), su compañero de colonia más habitual, o pequeños mamíferos, incluso conejos.

La puesta consta de unos seis huevos de media que incubarán macho y hembra. Aproximadamente a los 20 días se produce la eclosión, con una diferencia entre cada huevo igual a la diferencia en el momento de la puesta (si entre el primer huevo y el último hubo una diferencia de una semana, esa diferencia será la misma en el momento de la eclosión). Esta táctica, típica de las rapaces, favorece la supervivencia de los primeros pollos en nacer en caso de escasez de alimento.
Ambos padres aportarán insectos de forma casi continua en el nido, a menudo ayudados por jóvenes del año anterior que no han encontrado pareja.
Hacia las tres semanas de vida los pollos empiezan a asomar la cabeza fuera del nido, empezando a volar a las cuatro semanas (principios-mediados de julio). Una vez que han dejado el nido se unirán a sus padres en la búsqueda de alimento y en la preparación del viaje a África, abandonando la colonia hasta la próxima primavera.




CONSERVACIÓN
La población estimada en España es de unas 100.000 parejas, aproximadamente el 25% de la población europea. 
Debido a su dieta, el Abejaruco es un ave odiada por muchos apicultores, lo que se traduce en una persecución directa por parte de algunos, aunque también se ha visto favorecido por los taludes derivados de la construcción de carreteras y vías de tren que le proporcionan nuevas zonas donde criar.
La presión urbanística y turística ha propiciado el abandono de las grandes colonias de cientos de parejas que se podían encontrar antes, siendo éstas en la actualidad más pequeñas y dispersas en general.
El uso de insecticidas industriales en los cultivos tampoco resulta de gran ayuda para estas coloridas aves.
En algunos casos, los propietarios de los terrenos donde instalan sus nidos tampoco están muy contentos con su presencia, ya que pueden dejar un talud agujereado como un colador, pudiendo llegar a provocar problemas en cultivos situados en la parte superior. En estos casos optan por tapar la entrada a los nidos con piedras. Aunque no es una práctica con la que esté de acuerdo, la entiendo, y lo único que puedo decir es que en caso de hacerlo, se bloqueen los nidos en otoño o invierno, cuando haya total certeza de que están vacíos.




LA FOTO
En la próxima entrada explicaré paso a paso el proceso para conseguir algunas de las fotografías que acompañan a esta. No porque sea la mejor manera de hacerlo, sino porque es la que a mí me ha funcionado... siempre desde el respeto al ave y primando su bienestar por encima de todo.
No es fácil encontrar explicaciones "paso a paso" de muchas situaciones y espero que a alguien le pueda ser útil, aunque sea para evitar los errores de las primeras veces.
También creo que es importante que quien no sabe cómo funciona la fotografía de Naturaleza conozca un poco el (a veces larguísimo) proceso que lleva conseguir la foto que buscas... no se trata de llegar, apretar el disparador e irse a casa con la foto, o pasarse horas tergiversando la realidad en Photoshop...
En este caso, como aperitivo, fueron necesarios cinco días (porque no tenía más), unas 30 horas y más de 1000 fotografías para conseguir las 30 con las que estoy realmente contento.



lunes, 6 de julio de 2015

El hide de Can Teixó




Si hay algo realmente difícil de observar en su hábitat en este país, son los mamíferos. Obligados por la presión humana, la mayoría de especies ha ido trasladando su actividad a las horas nocturnas o crepusculares. Se han convertido en seres tan escurridizos que a veces la única manera de detectar su presencia en nuestros bosques es mediante la observación de sus huellas, restos de alimentación o las entradas a sus madrigueras.

Esta semana no escribiré sobre ninguna especie en concreto, prefiero contar mi experiencia en una instalación que me sorprendió muy gratamente: el hide de Can Teixó (Casa del Tejón), de Naturaprop.

Este hide (u observatorio) es una de las poquísimas excepciones a los hides de aves que podemos encontrar fácilmente en casi cualquier punto de nuestra geografía. Lo habitual es encontrar hides dedicados a aves rapaces, carroñeras o a aves forestales. Cuando hablamos de buscar mamíferos nocturnos en libertad y en su hábitat, la cosa se complica.



Qué es y dónde está
Naturaprop lo componen tres apasionados de la naturaleza que un día dijeron "por qué no?". El primero, Esteve Ginabreda, es ingeniero técnico electrónico, y se encarga de todo el montaje de luces, sensores y cámaras. Toni Llobet es un gran ilustrador y autor de libros y guías de naturaleza, y Xavier Puig es biólogo especialista en quirópteros.

El hide se encuentra en el bosque de Can Vidal, una explotación ganadera donde además podemos encontrar un alojamiento rural donde descansar en contacto directo con la naturaleza.

Entre Girona y Banyoles, en el pequeño pueblo de Sant Esteve de Guialbes es donde encontraremos la instalación, a algo más de una hora de camino desde Barcelona.

Además del hide de Can Teixó, muy cerca tienen el de Ca l'Astor (Casa del Azor), aunque éste no lo he probado... de momento.



Cómo funciona
Tenemos varias opciones a elegir según el tiempo que estemos dispuestos a estar dentro y lo que esperemos ver:

- Diurna: mañana o tarde (sirva éste vídeo como una pequeña muestra de los visitantes diurnos del hide)
- Anochecer: desde la tarde hasta aproximadamente medianoche, dependiendo de la presencia de animales. 
- Nocturna: tarde, toda la noche y mañana siguiente (ésta es la que disfruté y la que recomiendo)

También ofrecen la posibilidad de estancia nocturna en el hide y habitación en Mas Vidal para poder descansar en condiciones y reanudar las observaciones por la mañana.

Aunque el hide es amplio y cómodo, la estancia nocturna puede ser un poco dura (quince horas en mi caso), por lo que ésta opción es más recomendable para fotógrafos y observadores experimentados. En caso de necesidad, también tienen dos camas plegables, aunque no será fácil dormir sabiendo lo que puede pasar fuera en cualquier momento...



Lo que realmente llama la atención de este hide es la instalación (trabajadísima) de los sensores y el sistema de iluminación que se activa automáticamente cuando detecta la presencia de un animal. Incluso han puesto un despertador que te avisa si se encienden las luces mientras echas una cabezadita. También es posible regular la intensidad de la luz desde el interior del hide según necesidad, sea para fotografiar o simplemente para observar.


Especies a observar
Aquí viene la parte más interesante... la lista de visitantes habituales es enorme, y aunque a veces puede fallar alguno (recordemos que se trata de animales en libertad), la estancia no defrauda. En mi caso, pude disfrutar de la presencia de:

- Tejón (Meles meles) - 2 ejemplares
- Ardilla roja (Sciurus vulgaris) - al menos 2 ejemplares
- Arrendajo (Garrulus glandarius) - al menos 2 ejemplares
- Pico picapinos (Dendrocops major)
- Carbonero común (Parus major) - al menos tres adultos y 8 juveniles recién salidos del nido
- Cárabo común (Strix aluco) - un ejemplar de noche y de lejos. Tenían nido cerca del hide.
- Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) - un adulto y un juvenil
- Mirlo común (Turdus merula) - mínimo un macho y una hembra
- Pinzón vulgar (Fringilla coellebs) - al menos una pareja
- Gorrión común (Passer domesticus) / Gorrión molinero (Passer montanus) - varios ejemplares de ambas especies
- Chochín común (Troglodytes troglodytes) - un ejemplar se dejó ver fugazmente por la mañana
- Agateador europeo (Certhia brachydactyla) - un ejemplar. Había un nido justo al lado del hide al que incluso habían colocado una webcam, pero ya estaba vacío.
- Paloma torcaz (Columba palumbus)
- Herrerillo capuchino (Parus cristatus) - mínimo dos ejemplares
- Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)
- Estornino pinto (Sturnus vulgaris)
- un ratoncillo también asomó la cabeza, pero no me dio tiempo a identificarlo

Aunque en esa ocasión fallaron, también visitan habitualmente el hide:
- Zorro (Vulpes vulpes)
- Gineta (Genetta genetta) - posiblemente ahuyentada por los Cárabos, ya que según me comentó Esteve, no la dejaban acercarse mucho.
- otras aves forestales como el Picogordo, el Ruiseñor, el Mito, Currucas o Verderón.


Aproximadamente entré a las 19:30 (no pude llegar antes) y hasta las 21:00 estuve entretenido con las idas y venidas de las Ardillas y los Arrendajos, mientras una o dos nidadas de Carbonero se volvían locas con los cacahuetes que Esteve les había dejado en un comedero. El Agateador, Mirlos y Petirrojos también hicieron acto de presencia, y alguno aprovechó para darse un bañito de última hora.

Cuando pasaban exactamente 21 segundos de las 10 de la noche, apareció el primer Tejón, un abuelete al que le faltaba una oreja y le habían pegado un mordisco en la otra. Hizo una rápida aparición de dos minutos y volvió al cabo de media hora para estar, esta vez sí, 30 minutos rebuscando en los alrededores del hide la comida que Esteve había repartido estratégicamente. 
Sobre las 23:30 apareció otro ejemplar más joven y más atrevido que se acercó a menos de un palmo de la ventana. Estuvo aproximadamente 15 minutos, lo que fotográficamente hablando, da para mucho...
Hacia la 1:15 volvió a aparecer "el abuelo", esta vez más tranquilo... mucho más tranquilo: pude disfrutar de su presencia durante una hora. Tiempo de sobras para dejar la cámara a un lado y disfrutar del espectáculo.

En algún momento sobre las 4 de la mañana, cuando empezaba a dar alguna cabezada, se encendieron las luces pero no había ningún bicho a la vista. Resultó que un Cárabo pasó volando, activó los sensores y se posó en un árbol lejos del alcance de los focos.

A las 6 de la mañana, puntuales como un reloj, hicieron acto de presencia los Arrendajos, y poco después les siguieron las Ardillas, los Carboneros, Mirlos, Picapinos... en un continuo ir y venir buscando comida y, lo más entretenido y estético, bañándose en la charca.




Fotografía
Las condiciones no son fáciles, todo hay que decirlo. En la época en que fui (el 6 de junio, coincidiendo con la final de la Champions), a la hora que llegué apenas había luz natural (toda la instalación está en sombra, en medio del bosque) y por la mañana el sol directo empezaba a dar hacia las nueve.

Por la noche, el montaje de luces cumple perfectamente su función, tirando de ISO alta y velocidades de obturación relativamente bajas (el Tejón no es un bicho precisamente rápido de movimientos) es posible obtener muy buenas fotos, controlando el balance de blancos de nuestra cámara. 

No se necesitan grandes teleobjetivos para el Tejón, la mayoría de fotos las hice con el 70-200, incluso alguna con el 100mm macro aprovechando su mayor luminosidad (f/2,8). Para los pájaros pequeños como los Carboneros sí que es interesante disponer al menos de un 400mm, cuanto más luminoso mejor, porque a velocidades tan bajas más de una foto sale movida.




Por si fuera poco con su propio montaje, también te dan la opción de colocar tus flashes para obtener resultados más "personales". En mi caso preferí no utilizarlos y aprovechar sus luces, pero la próxima vez iré cargado con tres o cuatro flashes, pensando sobretodo en las aves de última hora de la tarde y primera de la mañana.


Conclusión
100% recomendable. Pienso repetir en cuanto pueda, a ver si esta vez la Gineta se decide a aparecer, ahora que el nido de los Cárabos está vacío.

La visita a este hide es muy recomendable a fotógrafos, observadores y amantes de la naturaleza en general, pero también a familias que quieran enseñar a sus hijos una pequeña muestra de toda la vida que hay en el bosque, para que aprendan a respetarlo desde bien pequeños. Eso sí, recordemos otra vez que se trata de animales salvajes y que es imprescindible hacer los mínimos movimientos y el menor ruido posible si no queremos asustarlos y que se marchen.

Recomiendo visitar su web, disfrutar con las fotos de su galería y hacerles una visita, seguro que no te arrepentirás.



Personalmente, me encanta esta iniciativa de la gente de Naturaprop, ya que es así como todos deberíamos disfrutar de los animales, sobretodo los niños: en su hábitat y con sus comportamientos normales, no encerrados tras los barrotes de un zoo, privados de lo más importante: su libertad.